miércoles, 16 de abril de 2014

Salvar el Paraíso en bicicleta (y otras huacas también)

Grupo de ciclistas alrededor de la huaca Paraíso, 4.000 años de antigüedad, en el distrito de San Martín de Porres.

La nota de esta semana la escribe un Quijote limeño. Nada más conocer de su proyecto: salvar las huacas montando bicicleta, no pude menos que sentir ternura ante la osadía. A veces es fácil dejarse llevar por el cinismo o pensar que en Lima los grandes sueños no son posibles. Pero Nils Castro, un educador de profesión, llevó su sueño más allá. Formó un grupo de ciclistas comprometidos, lanzó una campaña para alertar sobre la destrucción de patrimonio, y en el último año ya llevan nueve salidas con un grupo de gente que va en aumento. Y quizás nuestras huacas milenarias necesitaban algo así. Un grupo de entusiastas y deportistas que las sacaran del letargo, del sueño, del olvido. Aquí el relato de Nils.


Nils Castro, izq., con otros ciclistas a la entrada de El Paraíso.

CREACIÓN DEL CÍRCULO CICLISTA PROTECTOR DE LAS HUACAS

Toda mi vida he vivido en Los Olivos. En mi adolescencia era frecuente que en los veranos un grupo de amigos nos aventuráramos por las chacras que existían alrededor de nuestra urbanización.

Conocí el complejo monumental El Paraíso (Ex Chuquitanta) gracias a un paseo que organizó un grupo de ciclistas en el año de 1997, y aún recuerdo cómo la pirámide de Engel se mostraba imponente resguardada por los cerros y cómo la ignorancia se reflejaba crudamente en sus paredes grafiteadas.

Diez años después, finalizando la universidad, retomé el ciclismo. Por este deporte me reencontré nuevamente con El Paraíso en el 2009. Las características de sus cerros y su paisaje lo hace un lugar ideal para la práctica de esta actividad.

UN TESORO VULNERABLE
La primera vez que llegamos apareció en el horizonte don Germán, miembro de la Asociación Cultural Kapac Sumac Ayllu, quien nos pidió que no ingresáramos a la pirámide. A partir de allí empezamos una relación con este guardián y la huaca.

Desde esa fecha hasta la actualidad hemos sido testigos de la destrucción que se ha originado por parte de personas, inmobiliarias y empresas y cómo esta asociación ha hecho y sigue haciendo una férrea defensa para su preservación.

Esta protección tuvo su recompensa cuando el Ministerio de Cultura en diciembre del 2012 decidió poner en valor el complejo. Como parte de las investigaciones al año siguiente, se descubrió un fogón que tendría una antigüedad de 5000 años.

Luego de un año de voluntariado profesional en Chile, retorné a Lima en marzo del 2013. El vivenciar el movimiento ciclista de Santiago y nuestra vinculación con Paraíso nos motivó a crear un proyecto que vinculara el ciclismo y la revalorización de la puesta en valor del complejo.

La ruta incluye las pocas zonas verdes que todavía quedan en el valle del Chillón.

INICIATIVA SOBRE RUEDAS
Es así que nació el Círculo Ciclista Protector de las Huacas (https://www.facebook.com/CirculoCiclistaProtectordelasHuacas). Pero dicha idea preliminar tuvimos que suspenderla por los problemas legales que tiene el complejo arqueológico de Paraíso y porque los cerros son de propiedad privada.  Lo que hacemos ahora son salidas guiadas. En el proceso de reelaboración del proyecto sucedió un hecho aciago.

El 28 de junio del 2013, un grupo de matones contratados, utilizando maquinaria pesada, destruyeron una de las doce pirámides del lugar. Este hecho condenable nos impulsó a fortalecer su defensa, por lo que consideramos que era de vital importancia visibilizar la problemática del complejo. Es así que convocamos al siguiente domingo, mediante las redes sociales, a nuestra I Visita Ciclista Guiada.

Alrededor de 70 personas respondieron a nuestra convocatoria. En ese primer recorrido visitamos la Huaca Aznapuquio, la Huaca Pampa de los Chivos, las murallas de Chuquitanta y el complejo de Chuquitanta. Este circuito de una hora nos permite observar cómo la ciudad ha ido creciendo descontroladamente en desmedro de los campos de cultivo del valle del Chillón y de las huacas que alberga.

Parte de su registro visual de la destrucción en la zona de El Paraíso y lo que viene pasando en el lugar.
AGENDA URGENTE PARA LA CIUDAD
Los márgenes del río Chillón poseen diversas estructuras patrimoniales que están comprendidas desde el período Lítico (Chivateros) hasta la época colonial (Hacienda Chuquitanta).

Estas características únicas convierten a dicha zona en un importante reducto de nuestra historia limeña y nacional por lo que es urgente su preservación. Lamentablemente hasta el día de hoy continúan en estado de abandono.

La primera lección que nos dejó estas nueve salidas es que una gran cantidad de limeños no conoce su ciudad ni el patrimonio prehispánico que alberga. La investigación científica, a su vez, es escasa y las entidades estatales involucradas tienen la burocracia y un deficiente presupuesto como baches en su trabajo de protección.

PRÓXIMA CITA: 27 DE ABRIL
Sin embargo, nuestros recorridos ciclistas nos han permitido descubrir que desde la sociedad civil cada vez hay más ciudadanos dispuestos a revertir dicha situación. Diversos colectivos y activistas buscan preservar nuestro patrimonio material e inmaterial y están articulando redes para visibilizar nuestras riquezas históricas.

Lima, la de las pirámides truncas, tuvo alrededor de 500 huacas en sus tres valles. Las estructuras visibles de 240 aproximadamente fueron destruidas desde la colonia, lo que no significa que aún existan vestigios en el subsuelo por investigar.

Así que en la décima salida que tenemos prevista en unos días más visitaremos dos huacas del Valle del Rímac: la Huaca Florida (Rímac), la Huaca Mangumarka y el museo CREA de San Juan de Lurigancho. Este 27 abril alista tu bici. La historia de Lima Prehispánica está solo a la vuelta de la esquina. Te esperamos!


Texto y fotos: Nils Castro
Para conocer más del próximo evento haz clic aquí
Para ver un registro de la destrucción realizada en El Paraíso clic aquí
Mira uno de los videos de las salidas
Otro video

miércoles, 9 de abril de 2014

Gran parque El Paraíso: el sueño verde que debería transformar a Lima

Vista de la muralla de Chuquitanta incorporada al nuevo paisaje.
El enorme, fundamental y todavía verde valle del río Chillón es un potente símbolo de lo que nos hemos convertido como ciudad hoy, y de lo que todavía podemos, o debemos, transformar.

En un territorio de unas 300 hectáreas, que abarca los distritos de San Martín de Porres y Ventanilla, se acumulan las imágenes más vergonzosas de un desarrollo urbano sin visión, sin respeto, sin autoridad: basura, contaminación, destrucción arqueológica.

Pero al mismo tiempo El Paraíso, con su hermosa pirámide milenaria, es el origen de la civilización en el territorio de nuestra ciudad. Aquí todavía podemos ver esa estructura, que aunque parcialmente reconstruida, se mantiene como señal solitaria del inicio del conocimiento hace 4.000 años.

La nota de esta semana la escribieron los jóvenes arquitectos del estudio Shicras: Juan Carlos Zapata, Kleber Espinoza y Paulo Tubino. Ellos, junto con los arquitectos José Canziani y Juan Reiser, ganaron hace unas semanas el 2° puesto en el Concurso de Ideas para Lima Juan Gunther, de la Municipalidad Metropolitana de Lima y la empresa Los Portales.

Se trata de una propuesta necesaria, vital, visionaria. En este momento podemos llamarla utopía, sueño o delirio. Pero soy de los que piensa que el futuro se construye hoy, y a falta de decisiones empecemos por las ideas. Las buenas ideas.

Los que prefieran, pueden empezar con el video preparado por ellos. Hacer clic aquí


“PARQUE AGRO-URBANO EL PARAÍSO”
(Cuenca baja del Valle Chillón – Lima Norte)

El Valle del Río Chillón en la actualidad ha sido convertido en un espacio residual. Es un gran botadero de basura y desmonte, y el mismo río trae una serie de residuos industriales y domésticos, que posteriormente van a dar al mar.

La situación se agrava cuando las últimas parcelas agrícolas del valle y sus comunidades campesinas se ven amenazadas por la urbanización de estas tierras, producto de la especulación inmobiliaria y el abandono de políticas de resguardo por parte la administración pública.

Esta situación en el valle viene acompañada, además, de la destrucción del patrimonio cultural que aquí se desarrolló por los primeros limeños: el complejo arqueológico El Paraíso, el primer antecedente de un complejo de planta en “U” en la Costa Central del Perú, con unos 4.000 años de antigüedad.

En este contexto, no es exagerado decir que el Valle del Chillón, su patrimonio ambiental, histórico, cultural y social estén a punto de desaparecer.

Ubicación del parque de 300 has. marcado en rojo.

CAMBIO DE PARADIGMA
Ante estos conflictos y ausencias, planteamos el proyecto de un gran parque agro-urbano de casi 310 Ha., equivalente a 16 veces el Campo de Marte de Jesús María, o casi la misma extensión del Central Park de Nueva York.

Las estrategias que sugerimos buscan en primer lugar conservar el paisaje agrícola en conjunción con la puesta en valor del complejo arqueológico de El Paraíso-Chuquitanta.

La segunda estrategia estructura una red de plazas y equipamientos básicos (biblioteca, centro de atención, talleres, centro de interpretación, etc.) distribuidos proporcionalmente para reconstruir un borde a través plataformas de piedras del lugar, con usos en primer nivel, y a modo terrazas abiertas al paisaje en un segundo nivel.

Esto tendría como fin el acto contemplativo del paisaje agrícola como sucedía con las pirámides.

Vista de las dos plazas y pirámide principal de El Paraíso, desde el mirador.
VISIÓN
La tercera estrategia, se centra en trabajar e integrar a la comunidad campesina que allí existe para recuperar la calidad del suelo agrícola del valle, mejorar la producción para obtener productos orgánicos, reforestar y recuperar especies nativas del Valle del Chillón.

La cuarta estrategia pasa por hacer sostenible el manejo del agua, conectar al sistema de canales agrícolas con una serie de humedales artificiales que purificarían el agua, y luego regarían las áreas agrícolas por un sistema de riego por goteo.

Finalmente, la quinta estrategia plantea una “pampa verde”, un verde social al borde del río, un espacio humano para simplemente estar sobre un césped un día domingo con quienes más queremos.

La propuesta territorial desarrolla y responde multidimensionalmente las necesidades y problemáticas existentes en los valles de Lima de la siguiente manera:

Malecón de la muralla con implementos urbanos.

LO QUE LA LEY YA OFRECE
Desde una dimensión político-legal, la propuesta se sostiene y desarrolla a través de la Política de Estado sobre los Recursos Hídricos (Política 33) y la Política de Ordenamiento y Gestión del Territorio (Política 34) del Acuerdo Nacional desarrollado el 2002.

A esto se le suma la Ley General del Patrimonio Cultural de la Nación (Ley Nº 28296) y la ley que declara en Emergencia Ambiental una determinada área geográfica (Ley N° 28611).

Desde una dimensión económica, en una etapa de implementación inicial, considera importante la puesta en valor de zonas arqueológicas en relación al valle para su conservación y poder conseguir financiamiento de instituciones como el Banco Interamericano de Desarrollo, entre otros.

Comparativo con otros parques de Lima y el Central Park de NY.

FINANCIAMIENTO Y SOSTENIBILIDAD
La financiación del proyecto se sostendría, por un lado, a través de pagos por servicios ambientales de parte del Estado (esbozados en la Ley N° 27308, Ley forestal y de fauna silvestre), y pagos por impacto ambiental realizados por la industria desarrollada alrededor.

La sostenibilidad económica posterior estaría sostenida por el turismo arqueológico, turismo agrícola, y la propia producción de alimentos orgánicos que se puedan desarrollar en el valle con las comunidades agrícolas existente.

Área con zona de campamento y río recuperado. La muralla a la izq. y la pirámide más arriba.

EL FUTURO DE UNA CIUDAD MILENARIA
El Parque Agro-urbano El Paraíso pretende ser un referente de cómo articular el sistema de espacios públicos de una Lima ‘moderna’, con espacios de una Lima prehispánica, desarrollada principalmente a través de sus tres valles, para generar un nuevo tejido de espacio público que proteja el patrimonio ambiental, histórico y cultural de la capital.

El potencial de este espacio urbano-rural conlleva a reflexionar sobre situaciones de equilibrio entre la ciudad y el territorio, en restablecer uno de los contactos más elementales: el ser humano, la tierra y el agua.

En este sentido, nos lleva a cuestionar el modelo oficial actual de los parques en Lima: parques temáticos de consumo, enrejados y que se reducen a parques a modo de gran jardinería para ver y no tocar. Es momento de retomar las buenas ideas y crear un verdadero parque metropolitano para Lima Norte.


Para ver el video del estudio Shicras, con un resumen de su propuesta, haga clic aquí

Nota: todas las imágenes provienen de la propuesta de sus creadores
Hacer clic sobre ellas para verlas en mayor tamaño

miércoles, 2 de abril de 2014

Lima y Buenos Aires, dos caminos ante una misma pérdida: edificios históricos.

Casona en Buenos Aires. "Qué ciudad queremos en 20 años" (M. Magadán)

Si no fuera por las referencias propias de su ciudad, este texto bien podría referirse a Lima en lo que se refiere a pérdida de edificios históricos. Ambas ciudades vienen sufriendo un crecimiento inmobiliario que, en el contexto en que se produce, tiene la misma consecuencia: dejarnos sin ciudad.

Allá como acá son casonas históricas las que van desapareciendo. Pero como cuenta Gisela Carpineta, de INFOnews, a pesar de la pérdida los porteños han venido encontrando fórmulas para hacerle frente a esta dinámica.

A diferencia de Lima, donde podría decirse que el movimiento de vecinos todavía está en formación, allá ha generado herramientas como: multas por delito patrimonial, formularios de denuncias por desaparición de patrimonio, registro de demoliciones y hasta mapas de la destrucción. Todo lo cual va dando peso y legitimidad al pedido de muchos: respeten la ciudad y sus ciudadanos.

Sigue siendo un sistema imperfecto, pero cada vez hay más reglas que dificultan el abuso. Gisela Carpineta es periodista y en las últimas semanas escribió dos notas sobre el tema. Lo que sigue es un resumen de las mismas.


Gisela Carpineta, periodista de INFOnews

Mi Buenos Aires demolido: patrimonio arquitectónico a la deriva

Por la presión de los lobbies inmobiliarios, la burocracia legal o las aplicaciones abusivas del derecho de propiedad, la realidad es que lejos quedó aquella “tierra florida donde mi vida terminaré” a la que le cantaba Carlos Gardel. Hoy la ciudad tiene un paisaje muy distinto al que actuó como fuente de inspiración de escritores como Roberto Arlt, Jorge Luis Borges o Federico García Lorca.

La casa de los poetas Alfonsina Storni y Evaristo Carriego, el caserón donde murió el ex presidente Roque Sáenz Peña, los adoquines de muchas callecitas de Buenos Aires, símbolos del paso del Art Nouveau en la Ciudad, o míticos bares porteños como 36 Billares o la Confitería Richmond: todo se perdió ante el avance demoledor del mercado inmobiliario.

La lógica de ese mercado inmobiliario es tan simple como alarmante: si ya no hay espacios vacíos para construir, se los deben generar. ¿Cómo? Construyendo sobre edificios históricos o modificándolos sin criterio alguno, demoliendo inmuebles con valor patrimonial o a través de los desalojos.


“En patrimonio, como en otras cuestiones, la administración local no cumple con su función básica de defender lo público y va detrás de la tendencia del mercado”, sostiene Marcelo Magadán, arquitecto especializado en restauración de edificios históricos.

Jaime Sorín, presidente de la Comisión Nacional de Museos, Monumentos y Lugares Históricos y uno de los mayores conocedores de la crisis habitacional de la ciudad, detalla que más del 50 por ciento de lo construido en los últimos años se distribuyó en cinco barrios: Constitución, Balvanera, Recoleta, Belgrano y Palermo.

Estos últimos tres son los que contaban con la mayor carga de patrimonio arquitectónico, donde se arrasó con una gran cantidad de petit-hoteles y edificios de la década del ‘20, ‘30 y ’40: “Es cuando cambia la imagen de la ciudad del siglo XIX al XX. La mayoría ya se perdió".

Multas al delito patrimonial
A nivel local el patrimonio arquitectónico está protegido por las declaratorias de APH, Áreas de Protección Histórica, y por la Constitución de la Ciudad (Art. 26, 27 y 32) que incorporó como derechos de los porteños el acceso a la cultura y a la preservación del patrimonio edificado.

Sin embargo, fue recién a fines del año pasado cuando se logró avanzar en un elemento fundamental para frenar la destrucción del patrimonio: un régimen de penalidades para quienes atenten contra edificios históricos. Aunque las multas se establecieron por ley, aún no se sabe si se aplicaron.


Los vecinos
Además, según funcionarios del gobierno de la ciudad, se ha avanzado en la cantidad de inmuebles protegidos. Señalan que antes del 2008 sumaban menos de 5.000 los inmuebles protegidos. Hoy la ciudad lleva protegidos más de 16.000 inmuebles, a los que se sumarán próximamente los anteriores a 1941 que están en estudio.

Más allá de las responsabilidades políticas, lo cierto es que gracias al movimiento de los vecinos - que durante los últimos años puso el foco en esta problemática - se avanzó en una creciente toma de conciencia, que la incluyó en la agenda política.

Así fue como las denuncias y el interés de los ciudadanos para conservar los edificios protegidos tuvo su gran victoria y, tras arduos y fallidos debates, logró que la Legislatura modifique la Ley 2548 que protege a los edificios anteriores a 1941 y realice una prórroga, la Ley 3056.

“Basta de demoler”
Para Carlos Blanco, arquitecto y miembro de la Organización No Gubernamental ‘Basta de Demoler’, creada en 2007 con el objetivo de preservar el patrimonio histórico de la Ciudad,

"en nuestro país las leyes sólo tienen sentido si la participación ciudadana genera empoderamiento social, que nos permita sensibilizar e ir tomando conciencia sobre nuestro devenir histórico. En ese sentido, las ONGs patrimoniales acompañamos como mecanismo de alerta temprana”.

De esta manera, tras perder casi toda nuestra identidad edilicia, finalmente se avanzó en el catálogo de esos inmuebles y algunos de los edificios y conjuntos urbanos públicos y privados que siguen en pie, estarán a salvo.

Ahora, todo edificio o conjunto urbano representativo construido o con planos aprobados hasta el 31 de diciembre de 1941, no podrá ser modificado ni demolido sin previa intervención del CAAP (Consejo Asesor de Asuntos Patrimoniales).


El CAAP, en la mira
Pese a que antes de la creación del CAAP, hace cuatro años, no existían obstáculos a la hora de aprobar demoliciones porque simplemente con un plano presentado al Gobierno de la Ciudad se daba el visto bueno para derribar un edificio histórico y construir una enorme torre, los especialistas denuncian que hoy la realidad no es muy diferente.

“De todas formas, el CAAP se las ha ingeniado para permitir la demolición de más del noventa por ciento de los casos presentados a lo largo de estos últimos años”, advierte Magadán.

Jaime Sorín también pone la alarma sobre esta Comisión, un órgano mixto integrado por representantes del Poder Ejecutivo, de la Legislatura y de algunas instituciones, que se reúne cada 15 días y trata entre 30 y 40 edificios por sesión:

“La realidad es que esta Comisión ha permitido indiscriminadamente demoliciones, bastante apoyada en que en su conformación hay parte del lobby de la construcción, colegios profesionales e incluso la misma Facultad de Arquitectura”.

Sin embargo, aunque el CAAP decida que un edificio no puede demolerse o modificarse por su valor patrimonial, la última palabra la tiene el dueño. Es decir, si el dueño quiere tirar abajo su propiedad, aunque el CAAP se oponga, puede hacerlo.

"En A.Latina nos estamos acostumbrando a esto. Falta equilibrio" (J. Sorín)

Cierre
"Estamos en un momento de quiebre. No deberíamos seguir propiciando este tipo de desarrollo urbano sin habernos detenido a debatir la ciudad que queremos para dentro de 10 o 20 años. ¿Cuál es la manera de promoverlo sin que esto sea una amenaza para el patrimonio? Regulando, mediando, gestionando". (Marcelo Magadán, arquitecto especializado en restauración de edificios históricos)

"Es cierto que la cultura cambia, pero la ciudad no puede tener cambios tan violentos. En América Latina nos estamos acostumbrando a que esto pase, mientras que en Europa se mantiene mucho más el patrimonio. Muchas veces dicen que la defensa del patrimonio es a costa de impedir el progreso o vivir en el pasado. No es así: todo pasa por tener un equilibrio". (Jaime Sorín, presidente de la Comisión Nacional de Museos, Monumentos y Lugares Históricos)

Mapa de las demoliciones

Relevamiento de vecinos y el equipo de Basta de Demoler. Referencias:
Amarillo: Edificio en peligro.
Rojo: Edificio en peligro inminente de demolición.
Azul: Edificio demolido
Verde: Edificio demolido (demolición histórica).

Registro de demoliciones: http://www.gbdpropiedadesdemolidas.blogspot.com.ar
Fotos: del registro de demoliciones.
Infografías: Diego Pintos/Infonews
Infonews: http://www.infonews.com/

miércoles, 26 de marzo de 2014

Limeños ante la ley de patrimonio: nuevas iniciativas

El esplendor de San Francisco.  Riqueza que no puede limitarse a edificios aislados.
Estos días un grupo de vecinos de Lima, o para ser más específicos: un grupo de limeñistas que lleva años bregando para mejorar las condiciones de protección de nuestro patrimonio, se reunió con un fin ambicioso: analizar aspectos legales de la ley de patrimonio para proponer una nueva. No había ningún abogado en el grupo, pero era gente interesada en dar un paso adelante: avanzar con una propuesta en papel.

No es que hayan dejado atrás los plantones y la calle. Parece más bien que se da un reconocimiento a otro nivel: si queremos que nos tomen en cuenta hace falta ampliar el radio de acciones.

Y aunque suene retórico nunca está demás insistir: a quienes les toca escuchar son congresistas, alcaldes y funcionarios ministeriales.  Por eso creemos en la importancia y en la necesidad de tener una sociedad civil que hable, actúe, interactué y proponga.   

El de hoy es un grupo pequeño con un resultado incipiente. Pero es una señal de vida. Así que para alimentar esa vida, se fortalezca y crezca le ofrecemos la página a Anahí Vasquez de Velasco, gestora cultural y quien organizó la reunión. Aquí un resumen de la experiencia.

El Centro Histórico es también Patrimonio Mundial. Hace falta un gran plan.
Lo primero que hicimos fue lanzar una convocatoria por Facebook para lo que llamamos: 1ª Reunión de la Sociedad Civil para una nueva ley de Patrimonio Cultural.

La reunión se llevó a cabo el sábado 22 de marzo en un local de Barrios Altos. El objetivo inmediato fue analizar los aspectos legales con miras a proponer una nueva ley que nos permita:

Gozar de una ley de patrimonio cultural efectiva, que proteja, conserve y difunda nuestro legado y que influya en el desarrollo sostenible de la Nación a través de la memoria y la identidad.

La estrategia con la que trabajamos:

Proponer al Congreso y al Ministerio de Cultura, modificaciones y/o añadidos a la ley vigente o una nueva ley de patrimonio cultural formulada desde la sociedad civil, representada esta por especialistas en patrimonio cultural en general y por la población interesada.

Dejar que esto suceda es como abandonar a abuelos enfermos. Se necesita decisión.
Hay varios aspectos que no funcionan o están mal en la actual legislación. Está mal la interpretación y su aplicación, y que no está ligada, práctica ni fácilmente, a ordenanzas ni normas. Un ejemplo es el DS 0054 del año pasado.

Esto se puede mejorar a través de políticas culturales más definidas, más fuertes, asumidas y respetadas por los gobiernos a todo nivel y que estén dentro del pacto nacional.

Se puede mejorar la relación Estado-sector privado. Se puede mejorar si se inserta obligatoriamente en los colegios y universidades públicas el valor de la memoria colectiva. Se puede aplicar mejor incrementando el presupuesto público.

Un acto de violencia contra la integridad de la casona.  Necesitamos visión.
De lo que se trata también es de movilizar a la sociedad civil para participar en el desarrollo sostenible a través de la memoria. Es decir, a través de la protección del patrimonio cultural.

Obviamente no se trata solo de Lima. Se trata de llamar gente de todo el país pero su participación puede ser a través de la realización de sus propias reuniones, enviando material para armar la propuesta de la nueva ley o modificaciones a la vigente.

Esta es una situación realmente circular: primero la sociedad civil para, segundo, conservar la memoria. Ya vemos que no es tan posible, primero, defender el patrimonio cultural sin gente (o sea empezar a la inversa), así haya gente valiosa trabajando en esto porque, se requiere, fundamentalmente: tener incidencia política.
 
Cómo combatir la sensación general de que no hay reglas, todo vale, todo cae.
Sin embargo no somos los únicos. Somos varias organizaciones trabajando, pero no es lo ideal que cada una vaya por su lado, que es lo que (eso es lo bueno) se viene dando desde hace unos años con bastante estoicismo. Lo malo es que esto se ve reflejado en la forma de exposición de objetivos o de plan estratégico de las agrupaciones, ya sea que lo tengan por escrito o no.

El grupo de personas que estamos generando este proceso lo hacemos porque estamos muy convencidos de que a través de la conservación de la memoria (de sitios del patrimonio cultural pre y postconquista) se puede tener una sociedad más cohesionada, más saludable, más empática y con mejores accesos a servicios de buena calidad, que pueda desarrollarse con menos conflictos.

Esto es, además, gracias al conocimiento de procesos de desarrollo en otras latitudes (Bogotá, Quito) y de argumentaciones de profesionales reconocidos que, a priori, podrían no parecer tener vínculo con la cultura (como el economista Hans Binswanger), provenientes de todo el mundo.

Potente símbolo de la prepotencia y la falta de autoridad. ¿Hasta cuándo?
Si bien cerca de 100 personas confirmaron su asistencia, al final llegamos menos del 10%. No importa. Seguiremos avanzando porque tenemos una idea y una propuesta concretas.

Qué se consiguió:

1. Estrechar lazos con gente con la que no nos habíamos reunido antes formalmente.
2. Conocer nuestras ideas, reconocernos con mayor certeza y tratar de fijar una ruta común.
3. Reafirmar que si bien todavía no hay sociedad civil fortalecida, sí hay patrimonialistas que trabajan duro en cualquiera de los roles que hayan elegido ejercer: difusión, coordinación, etc.
4. Compromiso de incrementar nuestros recursos humanos (por llamarlos de alguna manera).

Fuimos pocos, pero lo bueno es que pudimos tener una reunión ordenada en las exposiciones y réplicas. Fue una dinámica muy armoniosa y ágil.

Siguientes pasos: convocar a una siguiente reunión para ampliar la visión sobre modificaciones en la ley vigente o una nueva ley y lograr una propuesta viable, teniendo como base el problema que causa la vaguedad de: la presunción, la propiedad privada y el paisaje.

El papel de la empresa privada: necesitamos más familias del Castillo.
Para contactar a Anahí y/o solicitar copias del resumen de la reunión:
Por correo electrónico: avvzgestioncultural@yahoo.es
Por Facebook: https://www.facebook.com/arbolaridad?fref=ts

Fotos y leyendas: JLizarzaburu

miércoles, 19 de marzo de 2014

Avenida Arequipa: el progreso aberrante. (memoria gráfica para verla morir o resucitar)

En 1921, tras su inauguración y con el arco morisco arriba. Foto: Skyscraper.com
El post de esta semana es un reclamo. Un reclamo hecho con rabia de años. Este texto, y las 52 fotos  que lo acompañan, respiran impaciencia, frustración, pena. Pena por el destino de una avenida que siempre fue parte de mi paisaje personal.

El empujón final vino durante la entrevista la semana pasada con el arquitecto mexicano, Javier Sánchez. En la conversación surgió el tema de lo aberrante que era para él que se construyeran edificios enormes junto a propiedades históricas.

La imagen que se me vino a la cabeza en ese momento fue la de la Sociedad de Fundadores de la Independencia. Ese edificio histórico y silencioso que ya no se yergue, sino que yace sobre las primeras cuadras de la Arequipa. Eso no tendría que haber pasado. ¿Pero quién protege la ciudad?

Edificio de la Sociedad de Fundadores de la Independencia.
Para los que piensen que esto es un inútil ejercicio de nostalgia les digo esto: si tenemos que tirarnos algo abajo, lo nuevo debería ser muy superior a lo que perdemos.

Pienso que lo nuevo debería estar obligado a superar lo que se deja atrás. Porque lo nuevo le pertenece a uno. Lo anterior, a todos. Eso consigue que aunque tu avenida cambie, tu ciudad mejore y se embellezca. Tomada en su conjunto, esto no ha pasado con la Arequipa. Por el contrario.

Desde hace tiempo quería hacer algo así. Recorrer sus 52 cuadras y tomar fotos de lo que estamos permitiendo. A esta galería de imágenes de hoy, que pueden ver haciendo clic aquí, le añadí algunas imágenes del pasado.
 
Obelisco a su creador, presidente Augusto B. Leguía.
Algunas de esas vistas casi centenarias vienen de Google, y las otras de amigos de la página de esta campaña en Facebook que respondieron generosamente al pedido.

Lo que nos queda es un espejo de nosotros mismos. Como ciudad, como ciudadanos, como autoridad, como empresarios. Es un espejo perverso y deformado en el que pocos quieren mirarse. Pero toca hacerlo.

Es una visión del progreso descarrilado. Señal inequívoca de una ciudad desbordada. Pero eso fue hasta ayer. ¿Qué haremos hoy?

Muro ciego de cuatro pisos sobre la Avenida, pertenece a una iglesia evangélica.
Buscando información para las imágenes que acompañan esta nota, encontré el siguiente texto en el blog del historiador Juan Luis Orrego:

“Actualmente, la desidia de las autoridades y el mal gusto del sector privado han producido la imagen de abandono y deterioro de esta avenida que, en su momento, fue punto de referencia de los nuevos criterios urbanísticos y habitacionales a los que debía apuntar la Lima moderna”.

Era exactamente el mismo sentimiento. Lo desolador fue darme cuenta que lo había escrito hace 10 años, en marzo del 2004. ¿Qué nos pasa como ciudad que somos incapaces de reaccionar ante la destrucción?

La lectura de lo que verán en estas 52 imágenes  será la experiencia de cada uno. A mí me deja claro que hay un aspecto fundamental: ni Lima ni los limeños merecemos este descuido. ¿La buena noticia? Todavía podemos hacer algo.

Una de las casonas que sobreviven. Protegida y sin muros aislacionistas.

Fotos: J.Lizarzaburu, salvo las imágenes antiguas con autoría en cada caso.

miércoles, 12 de marzo de 2014

"Poner en valor su patrimonio llevará a Lima al Siglo XXI"


Algo de lo que dijo Gastón Acurio la semana pasada me dejó la curiosidad abierta. “Hay empresarios interesados en recuperar casonas pero la ley ha generado un ambiente hostil”, y eso sirvió de punto de partida para seguir explorando el tema.

Javier Sánchez Corral es un arquitecto y desarrollador inmobiliario que conoce muy bien Lima, donde tiene algunos proyectos, y vive entre México y Estados Unidos. Parte de su trabajo, sobre todo en su país natal, es la recuperación de casonas históricas con una visión contemporánea.

Su despacho de arquitectura ha ganado más de 55 premios en su país y fuera. Uno de ellos, el León de Oro en la Bienal de Venecia 2008 (Proyectos Urbanos). Esta conversación además permitió hacer un válido paralelo entre nuestra ciudad y el Distrito Federal. Entre las dos ciudades "hay una distancia de 30 años", dice en relación a la protección y recuperación de patrimonio.

Hablamos por Skype desde la ciudad de Kansas, en Estados Unidos, donde se encuentra enseñando en la universidad del mismo nombre.

Hotel Condesa, Colonia Condesa, D.F. Proyecto realizado en un edificio histórico.

¿Qué piensas sobre lo que está pasando en Lima?
Veo que se está construyendo con gran velocidad, y a su paso se van tumbando muchas casonas. Pero además veo muchas similitudes entre la Lima de hoy y la Ciudad de México de los años 80.

¿Qué similitudes?
En el sentido que ambas ciudades hemos vivido procesos donde no se daba valor al pasado y se construyó encima.

¿Cómo era Ciudad de México en los años 80?
Luego del terremoto de 1985 quedaron expuestos muchos terrenos vacíos, y como casi no había ningún tipo de protección de patrimonio ni interés público, como sí existe hoy, entonces llegaba cualquiera y construía algo de 15 pisos junto a una casona porfiriana (fines del siglo XIX y principios del XX).

¿Ya no?
Por suerte hoy ya no se hace. En el año 2000 se introdujeron cambios a los planes de desarrollo urbano de la ciudad, que tomó en cuenta las zonas patrimoniales. Lo que se hizo fue bajar la densidad y la altura de lo que se podía hacer en estas zonas. Durante ese periodo de ‘libertad’ se vino abajo mucho de ese patrimonio.

Hablas de un edificio de 15 pisos junto a una casona como algo aberrante…
Claro que sí. Porque la casa porfiriana terminaba perdiendo valor. Además, estas construcciones tan altas dañan los cimientos de los bienes patrimoniales, y al estar aislados terminan destinados a morir. En esa época no le daban valor a estas casas.

Las casonas porfirianas (por Porfirio Díaz) marcaron estilo en la esquina de un siglo.

¿Conoces la Ley de Patrimonio peruana?
La he leído y veo que el Estado pide al dueño de un bien histórico que se encargue de protegerlo, que me parece bien, y lo amenaza con expropiar su propiedad si no lo hace. Pero no se ve ningún mecanismo de ayuda. Y este es un punto medular.

¿Por qué?
Porque los dueños muchas veces no saben qué hacer con su propiedad, que es monumento, cuando ven que su vecino – que no tiene un monumento - puede hacer lo que quiere. Entonces el primero dice “la tiro como sea”.

¿Qué obstáculos ves en Lima a la recuperación de casonas históricas?
El principal obstáculo es que no exista una ley más flexible para intervenir estos inmuebles. Si lo voy a hacer, necesito ciertas libertades. Como el uso del suelo. Si quiero hacer un hotel boutique y no una casa, porque la propiedad ya perdió ese sentido, entonces necesito esa herramienta que me lo permita.

¿Y qué oportunidades?
Reconocer el valor arquitectónico y económico que existe en algo que no tiene que volver a construirse.

Algunos sostienen que es más barato traerse abajo una casona…
Hay situaciones específicas donde ese puede ser el caso. Pero el valor entre lo antiguo y lo nuevo es muy diferente. En México tengo clientes que solo buscan comprar casas que son patrimonio. Ese es un mercado que se va construyendo.

¿… que las buscan para recuperar?
Sí. Hay gente que prefiere recuperar las casonas por el valor histórico que le añade a su valor económico, que además es lógico. Igual al principio inviertes más en la recuperación, pero el precio final también es mucho mayor. Una casona restaurada siempre vale más que una nueva.

Ahí es cuando el papel del Estado puede propiciar estos cambios.
El Estado debe decir: ‘quiero que lo hagas, y para que puedas hacerlo te voy a dar estos incentivos’. En México tenemos varios. Un mecanismo, por ejemplo, es el que algunos inmuebles pueden explotar su potencial vendiendo el aire de los pisos que no puedes construir, trasladando ese derecho a zonas no patrimoniales. Esto se usa mucho.

Recuperar casonas: responsabilidad del Estado o la empresa privada…
Es una responsabilidad compartida. El Estado debe facilitar los medios para que sea una inversión rentable. Entonces nos encontramos en una situación en la que todos ganan, porque el Estado normalmente no puede hacerse cargo de recuperar todo.

Chihuahua 78, Colonia Roma, D.F. Recuperación de una casona abandonada.

¿Cuán importante es el movimiento patrimonialista en México?
Mucho. Es muy fuerte y está encabezado por los vecinos. Por ejemplo en la Colonia Roma (el equivalente de Barranco), los residentes han creado varias organizaciones civiles. A ellos se les toma en cuenta cuando se va a trabajar en algún bien patrimonial. Se les informa.

¿Tienen voz y voto?
Tienen una voz muy importante. Además suelen recibir eco en los medios de comunicación. De hecho, han logrado detener construcciones muy importantes. En este punto, entre Lima y México hay una distancia de 30 años.

En tus respuestas siempre hay una referencia al contexto del edificio: los vecinos, los otros edificios, el tejido social. La importancia va más allá de una casona específica…
Sí, porque el contexto es la memoria de la ciudad. Esto implica también un valor económico. Esa memoria es nuestra cultura, es lo que somos y lo que hemos sido.

En Lima no somos muy buenos para respetar memoria…
En Lima he visto muy consternado lo que está pasando con los acantilados en Barranco. Siempre pienso en ese cambio tan maravilloso que hay entre el nivel de la ciudad y el mar. Y la verdad que no puedo imaginarme los acantilados construidos. Hay gente que transgrede ese paisaje y al, construir, destruye.

¿Cuál es el valor de ese paisaje?
Ese paisaje natural también es parte de la memoria. Eso se aplica a lugares donde tienes una vista que va más allá de la arquitectura, que conecta con lo que es la ciudad. Hay una necesidad de crecer y conservar la memoria. El reto para los arquitectos es entender eso, sin someter el patrimonio ni la arquitectura contemporánea.

¿Qué crees que debería pasar en Lima?
Me encantaría que existieran proyectos piloto que pudieran demostrar cómo poner en valor el patrimonio también puede llevar a Lima al siglo XXI. Se puede hacer, y tengo confianza que se va a dar.

La Biblioteca Personal Carlos Monsiváis, parte de un proyecto mayor del ministerio
de Cultura mexicano (CONACULTA). Aquí el ex presidente Felipe Calderón, con
Mario Vargas Llosa durante la inauguración en 2012.

miércoles, 5 de marzo de 2014

Gastón Acurio: "La recuperación de patrimonio es un territorio minado"


Gastón Acurio está a punto de estrenar su nueva visión para la gastronomía. Su comida con vocación universal, como la llama él en esta entrevista, tiene como punto de partida el Perú y su cultura. Para eso, señala, hacerlo desde un lugar histórico como la Casa Moreyra en San Isidro, le daba el marco preciso para aderezar su visión. Quizás no contaba con que, fuera de la cocina, sus críticos se lanzarían a cuestionar la integridad del proceso de restauración de la casa.

Las críticas vinieron en parte de miembros vinculados a la familia propietaria. Una de ellas se quejó en Facebook que “…el balcón, las vigas de los techos y las antiguas puertas han sido íntegramente pintadas de blanco. La sensación que tuve fue la de entrar a un enorme “lounge” y no a un monumento histórico”. Otro más molesto incluso llegó a decir que lo que se había hecho era “un crimen”. Lo que no se dijo es que la casa estaba a punto de colapsar y que esta recuperación, muy probablemente, la ha salvado.

Acurio ha gastado unos dos millones de dólares solo en eso. Y ha sido, según me dijeron los arquitectos del proyecto, un camino lleno de sorpresas. Quizás como una señal de nuestra propia identidad, descubrieron que no todo lo que brilla es oro: varios elementos de la casa que se creían antiguos en realidad no lo eran, como el famoso balcón, que resultó ser de un material compuesto y no de madera.

Esta es la primera vez que Gastón Acurio habla sobre su proyecto desde el punto de vista patrimonial. “Es un territorio minado”, asegura, y es triste evidenciar en la realidad las serias limitaciones de nuestra legislación.

Además de esta entrevista, abajo encontrarán un link al álbum de fotos que incluye las respuestas de los arquitectos que trabajaron en el proceso. Dejemos que ellos nos cuenten la historia.

Acurio en uno de los nuevos salones de la casona.

¿Cuál era tu sueño al venir aquí?
Astrid y Gastón cumplió 20 años en su local de [la calle] Cantuarias. Nada de lo que ha pasado ahora con la cocina peruana existía en esa época. En este periodo se logró conseguir un papel importante para la cocina, que representa al Perú de hoy. Con eso vimos que ese local ya había cumplido un ciclo.

Y se necesitaba un cambio…
Se abrieron nuevos desafíos: nuestra gastronomía tiene sus raíces en una cultura milenaria. La agricultura, fundamental para nuestra cocina, es parte de esa cultura milenaria. Entonces, se trataba de poder vender no solo el pasado sino el futuro, y así poder inspirar al mundo.

¿Por qué un edificio histórico?
Ese gran pasado se expresa en sus monumentos. Entonces, para mí la pregunta era cómo podemos mirar al futuro a partir del pasado. En ese sentido, esta casa es parte de nuestro legado histórico, y lo que quiero es hablar con una vocación universal.

¿Lo conseguiste?
La casa es símbolo del mestizaje que nos define. Originalmente estas tierras pertenecían al curacazgo local; luego pasaron a otras manos durante la Colonia; más tarde se convirtió en una hacienda, y hoy anuncia su nueva etapa: la integración. Se trata de atrapar el Perú en todas sus dimensiones.

¿Te preocupan las críticas que has recibido por la restauración?
No, porque es algo emocional y lo entiendo si tienes una nostalgia del lugar. Tienes derecho a eso. En nuestro país hay mucha desconfianza. Por eso me toca explicar. (En el álbum de fotos se incluyen los comentarios del arquitecto jefe del proyecto, Manuel de Rivero– ver abajo).

Con tantas críticas a lo largo del proceso, se ve que no es fácil…
Somos una sociedad con heridas y tensiones, y la recuperación de patrimonio es un territorio minado. Una buena intención puede dar pie a una serie de malas interpretaciones, y en lugar de ser visto como alguien interesado en conservar terminas siendo acusado de destruir.

Me dicen que este proyecto se ha hecho con licencia social…
Lo hemos hecho no solo bajo una estricta vigilancia de la Municipalidad de San Isidro, del ministerio de Cultura y del Colegio de Arquitectos, sino con los cinco comités de vecinos de San Isidro que han sido parte del proceso. Más aun, los dueños de la casa, que son como siete ramas de la familia Moreyra, ellos han estado al tanto de todo y también han sido parte.

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CIFRAS:
Costo total del proyecto: 6 millones de dólares
Costo de la restauración: 2 millones dólares
Costo en cocinas: 1.5 millones
Alquiler: 20,000 dólares/mes
Contrato alquiler: 20 años
Trabajadores: 150
Cocineros: 75
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Siempre te has mostrado en contra de todo tipo de liderazgo que no fuera el de la cocina. Pero aquí, quizás sin querer, lo has asumido en lo que respecta a recuperación de patrimonio.
Es un compromiso. De qué otro modo te explicas que lleve aquí tres años sin producir, pagando 20 mil dólares mensuales de alquiler, y habiendo gastado dos millones de dólares solo para poner en valor este inmueble.

¿Contento?
Es una manera más noble de invertir. Lamentablemente, no existe la convicción que recuperar monumentos históricos no es un gasto sino una inversión importante. No se trata solamente de abrir un restaurante, sino también de ver su impacto y la oportunidad. En ese análisis el poner en valor un monumento histórico aparece como una oportunidad.

De qué manera…
Son proyectos que generan impacto social positivo en lo económico, lo social, en la identidad. Mi deber es buscar fórmulas que la integren a la comunidad. (Según de Rivero un sector de la casa estará abierto al público, donde se harán actividades de distinto tipo).

¿Recibiste algún apoyo del Estado?
Ninguno. Toda la recuperación se ha hecho de mi bolsillo, y en una casa alquilada. El Estado no me ha dado nada. Al contrario, me ha puesto un millón de exigencias.

Será por eso que no hay muchos empresarios interesados en recuperar patrimonio…
Yo estoy seguro que hay empresarios interesados en recuperar patrimonio, pero no lo hacen por temor. En parte porque existen muchas restricciones legales.

¿Qué hacer?
Ahí existe un trabajo por hacer, porque lo que debería suceder es que cada año los empresarios digan: ‘¿a qué monumentos nos dedicamos ahora?’, pero no sucede porque el escenario es hostil. Se tienen que construir esos espacios para una acción integrada entre el Estado, la sociedad civil y la empresa privada. Es todo un trabajo por hacer.

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Haz clic aquí para ver la galería de fotos del restaurante en proceso de instalación. Las imágenes van acompañadas de las respuestas del arquitecto del proyecto, Manuel de Rivero, de 51-1, y Ana Elisa Berenguel, arquitecta restauradora.

Fotos: JLizarzaburu