miércoles, 1 de julio de 2015

El poder de 200 y el desafío de Lima Milenaria

Tres guías sobre Lima, divididas por categorías históricas.  Aquí dos de las portadas.

Amigos, tengo gran satisfacción de celebrar la edición 200 de este blog porque se produce en un contexto de especial simbolismo: las 200 notas publicadas a la fecha coinciden con haber superado las 200,000 personas que las han leído, y esto en pleno camino al Bicentenario, que forma parte central de la siguiente etapa: las guías de patrimonio.  Ahí el desafío. 

Como la mayoría de los lectores de este blog sabe, en los últimos seis años he venido trabajando el tema de Lima y sus varias capas, desde la prehispánica y las que siguieron hasta hoy, con una visión inclusiva del patrimonio arquitectónico de la ciudad.

Los que me han acompañado en alguna de mis charlas habrán visto que siempre repito esta idea: el valor y la originalidad que nos da vivir en un lugar con un catálogo de arquitectura de más de 4.000 años. El asunto es cómo podemos valorar ese patrimonio si no lo conocemos.

De manera paralela, con el holandés Ronald Elward fundamos la editorial Limaq Publishing, con el fin de unir esfuerzos y conocimientos. Para los que no conocen su trabajo, Elward es un investigador y genealogista holandés cuyo trabajo sobre descendientes de reyes y emperadores inca en el Cusco se ha convertido en la mayor investigación hecha en el país sobre este tema.

En Holanda él tuvo a su cargo las principales publicaciones de arquitectura, como De Architect, y su interés en ese campo lo llevó a investigar y crear 16 rutas para caminar en Lima, a través de Lima Walks. Si leen los comentarios de los que han hecho estas caminatas en TripAdvisor, se sorprenderían con qué ojos ven a nuestra ciudad.

También incluye dos guías sobre Cusco. Esta es la propuesta en inglés.
Así que toda esa información acumulada de ambos lados, todos esos nuevos datos, unidos a nuestra particular manera de ver y sentir el patrimonio cultural peruano confluyeron en un proyecto que necesita ver la luz: publicar la colección Patrimonio del Bicentenario. Es decir, unas guías de arquitectura e historia, empezando con Lima y Cusco, a un precio asequible.

El contexto no puede ser mejor: estamos a menos de seis años del Bicentenario; tenemos un riquísimo legado cultural; somos cuna de civilización en el planeta; fuimos sede del mayor imperio que vio este continente; y aquí se desarrolló el barroco más glorioso de América. ¿La gran ironía? que fuera de guías de viaje, en el Perú no existen publicaciones de acceso popular que den cuenta de esta riqueza.

No es una exageración. Cualquier persona que quiera conocer sobre su patrimonio arquitectónico no tiene otra opción más que invertir en alguno de los magníficos libros de mesa, que sí existen. Por eso nuestra propuesta: unas guías de formato ágil, con buena fotografía, textos originales y, en especial, bajo precio.

En producirlas ponemos todo nuestro interés, rigor y curiosidad. Queremos que la gente se sienta inspirada con su patrimonio, y lo que buscamos ahora es la persona, empresa o fundación que apoyen este sueño patriota.

En una primera etapa son cinco guías: dos de Cusco (inca imperial y colonial), y tres de Lima (prehispánica, virreinal, independiente). Hasta ahora hemos recibido muchos espaldarazos de palabra de autoridades y empresas, pero nos falta encontrar ese compromiso contante y sonante, y por eso me tomo la libertad de hacer la invitación por esta vía.

Así que aprovechando este significativo número 200, hago público nuestro proyecto y lanzo este desafío compartido. La colección Patrimonio del Bicentenario necesita uno o varios padrinos que crean en nuestro vasto legado, y en la necesidad de darlo a conocer. Así que ahí va…

Portada de la guía dedicada a arquitectura del periodo Inca imperial.

miércoles, 24 de junio de 2015

¿Y qué dijo el Papa sobre las ciudades, su calidad de vida y el patrimonio?


Hasta ahora, la lectura de la encíclica papal dada a conocer hace unos días ha estado centrada en su aspecto más evidente: la ecología, entendida como el cuidado del planeta. Pero una segunda lectura nos lleva a un espacio más inmediato: nuestras ciudades. Qué estamos haciendo con ellas, cómo estamos recuperando calidad de vida, y qué papel desempeña su patrimonio cultural.  Se trata de una visión que hasta ahora parecía el sueño marginal de unos pocos.

Un punto del documento “Laudato si, mi Signore” (Alabado seas, mi Señor), que toma el título de la invocación de San Francisco al inicio del Cántico de las Criaturas, un texto del siglo XIII, es la necesidad de reforzar la convicción de que no vivimos en compartimentos aislados; que compartimos un espacio común (planeta, ciudad, barrio), que es un espacio de todos, y la responsabilidad que eso conlleva.

Esta semana compartimos esos párrafos de la carta papal porque provienen de un respetado líder de opinión global; del jefe de una iglesia que congrega a más de 1.200 millones de personas; y porque existe un cierto consenso en que sus palabras vienen cargadas de una sabiduría poco común, que deberían apoyar nuestras reflexiones y decisiones.

El jefe de la iglesia Católica, el Papa Francisco, durante su presentación en el Vaticano.
La suya es una visión de una ciudad integrada e integradora: no podemos limitarnos a la sobrevivencia, porque el ser humano está hecho para más; para desarrollar su identidad, para vivir la belleza, para aprender del pasado, y conseguir mejores lugares para vivir.

Al respecto, me pregunto qué impacto tendrán sus palabras.  Cómo responderá la iglesia católica en el Perú, por ejemplo, propietaria de algunos de los mayores tesoros arquitectónicos y culturales de los últimos 500 años, que en su mayoría siguen cerrados a los ciudadanos.

O cómo reaccionarán los dueños de una gran cantidad de casonas y palacios virreinales y republicanos, de los cuales solo podemos intuir lo que existe dentro, puesto que igualmente, nos mantienen excluidos de lo sublime. ¿Es este un llamado para subir el telón?

También será bueno ver qué deciden alcaldes y autoridades de cultura frente a cientos de sitios arqueológicos de la capital, que hablan de una sabiduría humana de más de 4.000 años y cuya belleza yace agobiada por capas de tierra y de olvido. ¿Cómo queremos mejores ciudades si no sabemos responder a las herencias del pasado?

Evidentemente, las palabras del Papa van más allá y buscan generar un diálogo sobre un tema que, en algunos países, ha quedado a la deriva.  Tenemos un deber y una obligación para construir mejores ciudades.  Y esto va más allá de agua, luz y pistas.  Necesitamos incorporar esta visión integradora en las decisiones que afectan la ciudad: monumentos, espacios públicos, áreas verdes.

Este blog agradece al arquitecto argentino Marcelo Magadan, en Buenos Aires, quien nos hizo notar este aspecto de la encíclica, y que nos envió una selección de párrafos que refieren -directa o indirectamente- al patrimonio cultural (arquitectónico, artístico, y urbano) y la necesidad de su conservación.

A continuación los párrafos más relevantes de la encíclica (la versión completa de la encíclica la puede leer aquí).

Fortaleza de Campoy, San Juan de Lurigancho, un gran testimonio del pasado en espera. Foto: Rolly Reyna.
[44] Hoy advertimos, por ejemplo, el crecimiento desmedido y desordenado de muchas ciudades que se han hecho insalubres para vivir, debido no solamente a la contaminación originada por las emisiones tóxicas, sino también al caos urbano, a los problemas del transporte y a la contaminación visual y acústica. (…) No es propio de habitantes de este planeta vivir cada vez más inundados de cemento, asfalto, vidrio y metales, privados del contacto físico con la naturaleza.

[143] Junto con el patrimonio natural, hay un patrimonio histórico, artístico y cultural, igualmente amenazado. Es parte de la identidad común de un lugar y una base para construir una ciudad habitable. No se trata de destruir y de crear nuevas ciudades supuestamente más ecológicas, donde no siempre se vuelve deseable vivir.

Hace falta incorporar la historia, la cultura y la arquitectura de un lugar, manteniendo su identidad original. Por eso, la ecología también supone el cuidado de las riquezas culturales de la humanidad en su sentido más amplio. (…)

Es la cultura no sólo en el sentido de los monumentos del pasado, sino especialmente en su sentido vivo, dinámico y participativo, que no puede excluirse a la hora de repensar la relación del ser humano con el ambiente.


Sacristía, iglesia de San Pedro, una de las obras maestras del arte religioso virreinal, permanece cerrado a los ojos de la mayoría.
[151] Hace falta cuidar los lugares comunes, los marcos visuales y los hitos urbanos que acrecientan nuestro sentido de pertenencia, nuestra sensación de arraigo, nuestro sentimiento de « estar en casa » dentro de la ciudad que nos contiene y nos une.

Es importante que las diferentes partes de una ciudad estén bien integradas y que los habitantes puedan tener una visión de conjunto, en lugar de encerrarse en un barrio privándose de vivir la ciudad entera como un espacio propio compartido con los demás. (…)

[156] La ecología humana es inseparable de la noción de bien común, un principio que cumple un rol central y unificador en la ética social. (…)

[215] En este contexto, « no debe descuidarse la relación que hay entre una adecuada educación estética y la preservación de un ambiente sano ». Prestar atención a la belleza y amarla nos ayuda a salir del pragmatismo utilitarista.

Cuando alguien no aprende a detenerse para percibir y valorar lo bello, no es extraño que todo se convierta para él en objeto de uso y abuso inescrupuloso. Al mismo tiempo, si se quiere conseguir cambios profundos, hay que tener presente que los paradigmas de pensamiento realmente influyen en los comportamientos. (…)

[232] No todos están llamados a trabajar de manera directa en la política, pero en el seno de la sociedad germina una innumerable variedad de asociaciones que intervienen a favor del bien común preservando el ambiente natural y urbano.

Por ejemplo, se preocupan por un lugar común (un edificio, una fuente, un monumento abandonado, un paisaje, una plaza), para proteger, sanear, mejorar o embellecer algo que es de todos.

A su alrededor se desarrollan o se recuperan vínculos y surge un nuevo tejido social local. Así una comunidad se libera de la indiferencia consumista. Esto incluye el cultivo de una identidad común, de una historia que se conserva y se transmite. (…)

martes, 16 de junio de 2015

SOS huacas y parques de Lima, qué hacemos

Monticulo D de la Huaca Mateo Salado y el parque que lo rodea.

Podemos vivir absortos en los escándalos políticos que nos rodean, y no darnos cuenta de que hay otro tipo de emergencias que nadie parece estar tomando en cuenta: Lima crece y no tenemos ni más parques ni espacios públicos; dos elementos que son como la sangre y el oxígeno para cualquier ser viviente. Entonces, qué hacemos ¿aceptamos que es una ciudad desquiciada, la llevamos al precipicio y nos lanzamos todos con ella?

Como no lo vamos a hacer, necesitamos debatir, encontrar respuestas y tomar decisiones. Nuestras huacas, 385 de ellas en 40 distritos de la capital, no están ahí solo como una dimensión del pasado. Nuestra tarea debería ser cómo las incorporamos a nuestra vida hoy y darles futuro.

En un intento por alimentar un, necesario, debate sobre el tema invitamos a Rosabella Alvarez-Calderón, a contribuir con algunas reflexiones. Ella es arqueóloga y profesora del Departamento de Arquitectura, Pontificia Universidad Católica del Perú, donde enseña el curso "Huaca y Ciudad", sobre la relación de los sitios arqueológicos con la ciudad moderna.

Rosabella Álvarez-Calderón.
“¿No podemos tratar a las huacas como un espacio público cualquiera…?” 

Corría el año 1999 y en un episodio del programa cómico “El Cuarto de Juan”, Carlos Carlín mostró las ventajas de un novedoso producto llamado la “Constitución Política Wantan Yuca Finger Funny”, que podías copiar y pegar, tachar capítulos incómodos y arrojarla contra la pared. Los espectadores reíamos porque sentíamos que era cierto, que era una época en que las leyes y la democracia eran utilizadas para “hacer lo que querías”. ¿Por qué recordar esto?

Porque ya no hacemos esto con la Constitución, sino con los espacios públicos de Lima. En nombre de la seguridad, la privacidad, la estética y el miedo a aquellos que “vienen a malograr nuestro barrio”, nuestros espacios públicos son constantemente mutilados, sacrificados y privatizados.

En Lima los espacios públicos, especialmente los parques, son escasos en proporción al tamaño y la población de la ciudad; se encuentran distribuidos de manera desigual, y muchos de ellos han sido enrejados, limitando el acceso y uso.

LIMA CRECE Y CON ELLA SUS NECESIDADES

En una ciudad que necesita más espacios accesibles a todos, donde no sea necesario consumir para poder usarlos, ¿podrían los sitios arqueológicos prehispánicos, las huacas, cumplir esta necesaria función de ser espacios ciudadanos?

Esta pregunta es relevante por muchas razones. Primero, Lima está densificándose: barrios de baja densidad están siendo transformados por grandes edificios de departamentos, donde es común que familias vivan en 90 metros cuadrados o menos.

Sin embargo, no ha existido un desarrollo complementario de espacios públicos para satisfacer las necesidades de los vecinos de lugares democráticos y accesibles, espacios que sirvan para la socialización, para la actividad física, y no solo como adorno.

Muchos edificios tratan de satisfacer este vacío con amenidades privadas como piscinas. En el mejor de los casos, estos espacios podrían facilitar que ciertos vecinos de un mismo edificio se conozcan, pero no que se conozcan todos los vecinos del barrio. ¿Qué tan atractivo y seguro puede ser un lugar donde no ves personas en la calle, donde no hay espacios que la gente pueda usar para pasear y conversar sin tener que pagar por acceso?

El parque y el barrio alrededor de la huaca.
HUACA COMO NÚCLEO Y NO COMO ESPACIO AISLADO

Una segunda razón, es que ya se han visto muchas experiencias positivas que indican que muchas huacas ya cumplen esta función desde hace varios años.

 Huacas como Puruchuco, Mateo Salado y Pucllana reciben visitas de personas interesadas en conocer su arquitectura e historia, y también son escenario de actividades orientadas a personas locales como cuentacuentos, conciertos y funciones de cine al aire libre.

Estas actividades contribuyen a crear y fortalecer un sentido de comunidad y seguridad al facilitar la socialización, especialmente en aquellas áreas donde la “huaca de barrio” era un espacio urbano negativo y desconectado de la gente siendo Huantille, en el distrito de Magdalena, un ejemplo.

Una huaca que ha sido “puesta en valor”, con información y un programa de actividades envía dos mensajes poderosos: que alguien está cuidando la huaca, y que la huaca no es la propiedad privada de un Estado ausente a la cual nadie puede entrar, sino un importante espacio histórico y comunitario, que todos pueden disfrutar y cuidar.

VER MÁS ALLÁ DE LOS TEMORES

Sin embargo, no todos ven con buenos ojos el uso de las huacas como espacios públicos. Existe una preocupación por actividades que pongan en riesgo el estado de conservación de los sitios, de querer convertir a las huacas en parques temáticos, donde un pasado idealizado sea más importante que una narrativa basada en evidencias arqueológicas.

Existe el temor de convertir a las huacas en escenarios pasivos de espectáculos y actividades, donde no existe relación entre el visitante con la huaca. Existe una preocupación sobre cuáles deberían ser los usos “legítimos” de una huaca, ya que estas no son “espacios públicos cualquiera”.

El problema no es que sea malo que las huacas sean espacios públicos en principio, ni que la identidad, usos y significados de las huacas en lo histórico y en lo relacionado a la memoria colectiva sean incompatibles con usos comunitarios.

El problema es que los espacios públicos son generalmente percibidos como espacios de entretenimiento (el parque de la Reserva) y como espacios Constitucion Wantan Yuca Finger Funny (las playas). Desde ese punto de vista, es comprensible que considerarlas “espacio público” puede ser una condición negativa.

Huaca La Luz I, Pueblo Libre, es un intervenido, iluminado, y en un parque/barrio muy similar, pero enrejado.
REDEFINIR LOS ESPACIOS DE RESPETO, IDENTIDAD, USO

En una ciudad que durante el siglo XX destruyó gran parte de su patrimonio arqueológico para expandir el área urbana, y donde las actividades de las inmobiliarias y los traficantes de terrenos revelan que existe una enorme demanda de espacios para construir, existe una legítima preocupación por que las huacas sobrevivientes de Lima sean percibidas no como espacios de ciudadanía y memoria colectiva que es importante conservar, sino terrenos donde uno puede “hacer lo que quiera”.

Lo esencial es replantear nuestra percepción sobre la manera cómo entendemos y usamos los espacios públicos para verlos más como espacios de ciudadanía, con muchas percepciones, significados y usos, pero cada uno con una identidad principal que lo hace único.

Los sitios arqueológicos deben tener restricciones en cuanto a su acceso y uso para su conservación, investigación, pero eso no quiere decir que no pueden ser espacios abiertos e integrados al vecindario. Nuestro mayor reto consiste en enfrentar los verdaderos prejuicios sobre los espacios públicos - seguridad, sensación de abandono, desconfianza ante lo diferente.

ESPACIOS CON FUTURO

El sitio de Mateo Salado presenta un contexto muy ilustrativo de cómo podríamos ir más allá de ver a las huacas como “espacios públicos cualquiera”. A unas cuadras de la zona arqueológica principal, se encuentra el Montículo “D”, un excepcional ejemplo de una “huaca de barrio” sin enrejar, ubicada en medio de un parque de un área residencial.

Ambos se ven bien cuidados, sugiriendo que el sitio arqueológico es parte del barrio y no un elemento foráneo que debe ser protegido de la gente. La combinación de parque y huaca ha creado un espacio público abierto cuidado por los vecinos, cuyo valor social, comunitario e histórico excede el mero valor del terreno.

No es un espacio donde cada quien “hace lo que quiere”, sino un espacio de gran valor tanto para el barrio como para la ciudad en general.

Fotos y leyendas: Rosabella Alvarez-Calderón.

Links:
La Constitucion Wantan Yuca
Conversatorio Wiley Ludeña

miércoles, 3 de junio de 2015

¿Santiago milenario? en busca de las capas ocultas de una ciudad

"Reconstrucción hipotética: Santiago como el Cusco se encuentra entre dos ríos (el Mapocho y la Cañada, actual calle Alameda), a los pies de un cerro sacralizado (Santa Lucía)".

Hace un par de años medios locales en el Perú publicaron la noticia de los descubrimientos hechos en Santiago de Chile, señalando una fundación previa de origen inca.  Desde entonces, uno de los que lanzó esta teoría ha seguido investigando esas capas de una historia desconocida para la mayoría, muy similar al caso de Lima.  Esta semana lo invitamos a escribir en el blog.

Patricio Bustamante Diaz es investigador en Arqueoastronomía, fotógrafo, escritor y docente. Tiene un Diplomado en Restauración y Conservación del patrimonio.  Aquí su posición sobre esa historia oculta, que para él adquiere sentido en el contexto de una región con lazos ancestrales que nos unen, antes que separarnos.  Gracias a él por su contribución.

Patricio Bustamante Díaz.
EL CUZCO DEL MAPOCHO, EL SUR DEL COLLASUYU

¿Qué hacen aquí?

En 2011, 10 días antes del equinoccio de primavera, tomaba fotos del primer rayo de sol iluminando la rasante del muro de la Catedral de Santiago de Chile, junto a la Plaza de Armas. Me sorprendió ver un grupo de inmigrantes peruanos, sentados a lo largo del muro de la Catedral, junto al que hasta 1540 fue el templo Inca. ¿Qué hacen sentados precisamente aquí me pregunté?

Nuestro trabajo se inició más de 20 años atrás estudiando el pucará de Chena, antigua Huaca Inca, ubicada en la salida sur de la actual ciudad de Santiago, cerca del río Maipo. Luego nuestras investigaciones nos condujeron paulatinamente hasta el centro, donde encontramos que la actual Plaza de Armas fue una plaza ceremonial Inca, las manzanas alrededor de la plaza formaban un centro administrativo del Tawantinsuyu.

Diversas excavaciones realizadas por arqueólogos a lo largo de los años, arrojaban indicios de ocupación Incaica, alrededor de la plaza de Armas. Restos de un piso Inca y un aríbalo cuzqueño, enterrado en cenizas y cercano al Altar mayor, señalan que la Catedral de Santiago está emplazada sobre un templo Inca. El actual edificio de Correos de Chile, primer sitio elegido por Pedro de Valdivia, en la esquina nor poniente de la plaza, era probablemente la casa del Gobernador Inca, Quilicanta.

A pesar de las evidencias, los arqueólogos no se dieron cuenta de que estaban en presencia de un asentamiento prehispánico pues un historiador, Osvaldo Silva, había señalado hace 30 años que la presencia Inca en Chile fue tardía y poco significativa, y este paradigma prevaleció hasta 2012 fecha en que se publicaron los primeros artículos que señalaban la fundación de Santiago sobre un centro administrativo inca (ver links al final).

Estratificación Valle Central de Chile, 14.000 años de ocupación continua.
Según la historia oficial, el conquistador Pedro de Valdivia, habría fundado la ciudad de Santiago el 12 de febrero de 1541, en un terreno eriazo, es decir sin construcciones. Junto con el Alarife Gamboa habrían trazado las calles en forma de Damero (tablero de ajedrez). Las evidencias arqueológicas señalan que el valle central de Chile ha sido habitado por seres humanos desde hace 14.000 años.

El Cuzco del Mapocho

La verdad es otra, en diciembre de 1540 Valdivia y sus hombres arriban a la rivera norte del Mapocho, según el cronista Bibar, cuando él sale del Cuzco “… con toda su gente se iba a poblar un pueblo como el Cuzco a las riberas del río nombrado Mapocho”.

Al llegar, se instala dos meses a los pies del cerro Apu Huechuraba (actualmente cerro Blanco), donde vivía una población de entre 25.000 y 80.000 personas. Durante dos meses los españoles recorrieron el valle del Mapocho, seleccionando las tierras, casas y sitios rituales a repartir.

Diego de Rosales (1877-1878), señala que Pedro de Valdivia a su llegada a la cuenca del Mapocho alojó en la Chimba (a los pies del Apu Huechuraba) y el cacique Loncomilla le aconseja fundar la ciudad al sur del río Mapocho “…donde los Ingas avian hecho una población“.

Está claro, las crónicas y los primeros historiadores señalaban la existencia de un poblado Inca en la rivera sur del río Mapuche, actualmente denominado Mapocho.

Collasuyu

La extensamente poblada área central de “Chili”, formaba parte del Tawantinsuyu, era esta una asociación multicultural, multiétnica, comercial, técnica y religiosa, que se extendía desde Colombia por el norte y Valdivia en el sur de Chile, como indican las investigaciones actuales.

El cronista Pedro Cieza de León, describiendo el Cuzco a la llegada de los conquistadores dice: "Y como esta ciudad estuviese llena de naciones extranjeras y tan peregrinas, pues había indios de Chile, Pasto, Cañares, Chachapoyas, Guancas, Collas y de los demás linajes que hay en las provincias ya dichas…”.

Los Incas, de común acuerdo con los Mapuche habitantes de esta zona, habían construido un poblado localizado entre dos ríos (el Mapocho y la Cañada, actualmente calle Alameda), entre estos se encontraba un cerro sacralizado: el Santa Lucía, y dos caminos lo cruzaban dando origen a la división en 4. Estas características señalan que se trataba de un centro administrativo, diseñado bajo el mismo patrón cultural que el Cuzco.

Seguramente este proceso no estuvo exento de conflictos, pero las evidencias arqueológicas señalan que no existieron las cruentas batallas de 20.000 incas contra 20.000 mapuches, que relatan los cronistas hispanos.

Las crónicas españolas, escritas por conquistadores que debían justificar el despojo y la barbarie de sus actos, describen a los mapuches como salvajes guerreros. Las evidencias señalan que recibían en sus tierras a extranjeros, incluyendo a los mismos españoles, que no fueron atacados al entrar al valle del Mapocho, sino acogidos, alimentados y caciques de diversas áreas vinieron a parlamentar con ellos.

“Foto del primer rayo de sol sobre la rasante del muro de la catedral de Santiago. Junto a la parte inferior del muro, por calle Catedral, se observa inmigrantes peruano sentados”
Santiago, ciudad europea

Estos hechos fueron “olvidados por la historia oficial, así el pasado indígena de Santiago fue borrado y se instaló la idea de una ciudad de origen exclusivamente europeo, como europeos serían sus habitantes… cuestión que claramente es falsa.

Santiago fue y es un centro poblado con origen indígena, multicultural y multiétnico, probablemente la sede sur del Collasuyu.

¿Qué hacen los peruanos sentados en la plaza de Armas o junto al muro de la Catedral de Santiago?, bueno sea lo que hagan, tienen derecho, pues llegaron hace mas de 500 años a estas tierras. ¿Qué hacen los chilenos tocando charango, bailando diabladas, o recorriendo tierras de Perú, Bolivia, Argentina, Ecuador o Colombia? también tienen derecho pues formaron parte originaria del Tawantinsuyu.

Estos cuestionamientos fueron respondidos a favor de la multiculturalidad, la multietnicidad y la multinacionalidad, hace 500 años en el Tawantinsuyu. ¿No será hora que miremos con ojo crítico la historia y que aprendamos del pasado?

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Imágenes y leyendas de foto: Patricio Bustamante.

- Más información en: www.waca.cl
- Stehberg, Rubén y Gonzalo Sotomayor, 2012 Mapocho Incaico. Boletín del Museo Nacional de Historia Natural, Chile 61: 85-149.
- Bustamante, Patricio y Moyano Ricardo, 2013. Cerro Wangüelen: obras rupestres, observatorio astronómico-orográfico Mapuche-Inca y el sistema de ceques de la cuenca de Santiago 
- Correo del autor: Patricio Bustamante Díaz, bys.con@gmail.com

martes, 2 de junio de 2015

El patrimonio en nuestra visión de ciudad

Lima Milenaria en la Sala Porras Barrenechea, Congreso de la República.

Texto presentado en la Sala Porras Barrenechea del Congreso, el pasado 29, durante el primer debate por Lima organizado por varios colectivos de profesionales y ciudadanos. "Vivimos un momento histórico en el despertar de la ciudad", señaló el arquitecto Wiley Ludeña, y es verdad. Es un momento que esperaba Lima desde hace mucho tiempo.

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"Esta mañana leí una noticia de la Municipalidad de París anunciando que en los próximos días van a empezar a retirar los llamados ‘candados del amor’, colocados a lo largo del tiempo en el emblemático Puente de las Artes. Una decisión que no era nueva.

La decisión se había dado a conocer en junio del 2014. Después de eso, el municipio había lanzado una campaña de sensibilización a turistas y vecinos, y casi un año después señalaban que había llegado el momento de la acción. Pero como para no romper con la tradición del todo, también indicaron que van a reemplazar los candados con otra propuesta artística… una manera de gestionar ciudad, patrimonio y ciudadanos.

París, después de todo, es un lugar donde la protección de su patrimonio y su papel en el mundo del arte y la cultura la han puesto entre los mayores destinos turísticos del planeta. Eso implica también una manera de gestionar la ciudad que encaje con esa imagen.

Y si pensamos en otras ciudades referentes de calidad, más allá de que sean hermosas o ricas, ¿Qué imagen proyectan? Lugares, por ejemplo, como Nueva York, Ámsterdam, Montevideo o Medellín.

Tejer un cuento para la ciudad

Nueva York buscó salir de una tremenda crisis a partir de los años 70 del siglo pasado, gestando y proyectando una imagen vinculada al arte, la vanguardia y la modernidad, que tenía raíces en la osadía de su arquitectura a principios del siglo XX.

Ámsterdam, continúa proyectando su imagen como faro de la libertad. En su narrativa se tejen conceptos como respeto al individuo y su calidad de vida, en un contexto de una ciudad patrimonial.

Montevideo de manera consistente, año tras año, es considerada como una de las tres urbes con mejor calidad de vida en América Latina. Aquí no hay historia desde el punto de vista patrimonial, pero sí una tradición centenaria de poner al ciudadano al centro de sus políticas urbanas. Su cuento es, o parece ser, ‘aquí vivimos bien’.

Y Medellín se convirtió en la última década en un símbolo de lo que puede hacer una gestión con los ojos puestos en el ciudadano, para salir de una crisis de violencia y exclusión. Su mensaje podría ser, ‘tenemos ideas y las hacemos realidad’.

Son cuatro lugares muy diferentes que han trabajado su narrativa urbana desde sus fortalezas: identificadas, empoderadas, proyectadas.

Lima propone

¿Y Lima? ¿Tiene algo que la hace fuerte, diferente, original? ¿Qué mensaje proyecta?

Algunos dirán su gastronomía, su cultura chicha, su creatividad, y puede ser verdad. Todo eso es parte de lo que está haciendo a este lugar distinto y atractivo. Otros, que su mensaje es caos, informalidad, ruido, inseguridad, y también estarían en lo cierto, pero eso no hace una ciudad fuerte. Por el contrario.

También hay una respuesta desde el patrimonio arquitectónico que, creo yo, le da una originalidad y posibilidades con las que pocos pueden competir.

Lo que solía sostener el arquitecto Juan Gunther, era que un sello distintivo ha sido y sigue siendo la transformación de este territorio, de un espacio desértico a la creación de 30.000 hectáreas de valles artificiales gracias a un sistema de canales que sigue trabajando para Lima hoy, de manera anónima. A eso se añade un catálogo de arquitectura monumental de 4.500 años.

Los valles cayeron fulminados bajo el cemento, pero los canales siguen bombeando sangre vital bajo nuestras calles. Según datos de la Comisión de Regantes del Río Surco, el 80% de las áreas verdes públicas de Lima centro todavía son regadas con aguas que traen canales prehispánicos.

Oficialmente tenemos 385 huacas, la mayoría en mal estado pero con todo su potencial por desarrollar. De los 43 distritos de la capital, por lo menos 40 tienen un sitio arqueológico. Según el Atlas del Patrimonio del BID del 2012, Lima es la ciudad con la mayor densidad arquitectónica del país, tanto arqueológica como histórica.

Puente de las Artes de París, con los 'candados del amor' que ya fueron retirados.
¿Y si creemos en todo su potencial?

Entonces volviendo a la pregunta original ¿qué hace a Lima diferente? Creo que ahí tenemos una respuesta. ¿Pero cuántos lo saben?

Por eso que creo en la necesidad de incorporar la visión del patrimonio en nuestra visión de ciudad. Lima ES una ciudad patrimonial, que no solo se limita a su Centro Histórico. Esta conciencia y esta información imponen una manera de entender el espacio y nuestra manera de relacionarnos con él: cómo gestionamos los recursos naturales, cómo usamos el territorio, qué sentido le damos al patrimonio, cuál es su potencial económico.

Algo se avanzó durante la gestión de Susana Villarán, quien declaró oficialmente a Lima Ciudad Milenaria y Ciudad de Culturas en enero 2012. Luego, a través de distintos programas de la gerencia de Cultura, como Arte y Arqueología, Vamos a las Huacas, se llegó a unos 15.000 estudiantes de 250 colegios de la capital. Y se puso en valor a tres huacas de El Cercado.

La gestión de Luis Castañeda ha anunciado la recuperación de Garagay, un proyecto muy esperado en uno de los grandes templos de la antigüedad en el país, pero no se ha señalado todavía un plan más integral. No veo razón por la cual no se pueda continuar con los proyectos que han probado ser exitosos y positivos para Lima.

De ciudad inventada a ciudad real

Para ir terminando, hablar de Lima para mí significa también hablar de lo simbólico, porque aquí le añade una dimensión muy real. Nadie puede negar el papel de Lima como un símbolo de exclusión a lo largo de su historia hasta hace pocas décadas.

Como conversaba hace unos días con los jóvenes de la Plaza Bélgica, y parafraseando al historiador mexicano Edmundo O’Gorman, la narrativa hasta poco era la de una ciudad inventada, porque era una narrativa falsa, o incompleta. Todos habíamos crecido con el cuento de 1535, ignorando las civilizaciones que le habían dado su primer soplo de vida ese 18 de enero.

Esa sola narrativa marcaba un mensaje de exclusión: lo anterior no cuenta. O no contaba. Lo prehispánico no tiene valor. O no lo tenía. Pero incorporar su ancestralidad en una sola lectura termina teniendo un resultado unificador.

Lima Milenaria ofrece una narrativa común. Una narrativa en la que cualquiera que sea nuestra identidad, sea esta andina, china, chicha, shipiba, africana, europea, o cualquiera que sea, podamos todos sentirnos parte de un continuum civilizatorio que empezó hace 4,000 años, y que sigue avanzando hacia adelante alimentándose del aporte de todos y cada uno.

Lima no empezó de cero. Por eso el valor de internalizar una ciudad que reconcilie y no una que divida.

Autoridades y ciudadanos

Uniendo estos dos aspectos desde la gestión de la ciudad: el del valor del patrimonio y su valor simbólico fortaleciendo ciudadanía, creo que podemos entender por qué es una vía que solo puede beneficiar a la ciudad.

La ley de municipalidades obliga a los alcaldes a proteger la herencia de sus distritos. Pero si no creemos en lo que tenemos o desconocemos su valor, poco podremos hacer para exigir que cumplan con lo que tienen que hacer, y generar oportunidades para sus barrios.

Aquí todavía hay un trabajo pendiente de difusión. El ejemplo de París, el de una autoridad municipal que genera un espacio de diálogo y respeto para implementar una decisión que afecta al patrimonio y a los ciudadanos, es aleccionador.

De repente en un futuro no muy lejano tengamos autoridades que en lugar de tomar decisiones de madrugada, hayan aprendido a consultar, a informar, a dialogar. Y quizás ahí también empecemos a cambiar el mensaje de Lima, de ciudad-caos al de ciudad-patrimonio, original y milenaria".

miércoles, 27 de mayo de 2015

¿Qué tiene que ver Lima Milenaria con la ciudad que se forja hoy?

La capital peruana es una ciudad con crecientes desafíos. Las mejores decisiones se necesitan hoy.
Esa es la pregunta que intenté resolver ante un grupo de jóvenes y vecinos reunidos en la Plaza Bélgica hace una semana. Veamos esta relación desde el ámbito más práctico del concepto de Lima Milenaria, que empieza con una serie de diagnósticos y hacia dónde vamos:

La ciudad

- Al empezar el siglo XXI, Lima enfrenta serios desafíos: una creciente población que en 2020 alcanzará los 11 millones de habitantes.

- Lima es una ciudad levantada en el desierto, con limitación de recursos (agua), vulnerabilidad ante el cambio climático, y serios problemas de infraestructura (transporte, educación, áreas verdes, espacios públicos).

El patrimonio bajo una lupa crítica

- El crecimiento económico ha generado nuevos desafíos sobre huacas, casonas y edificios. Aumentó la destrucción, las invasiones, y la tensión entre lo nuevo y lo pre existente.

- Existe la percepción que ni el Ejecutivo ni el Congreso dan mensajes claros sobre el valor del patrimonio arquitectónico del país.

- La normativa legal de los últimos años ha debilitado el marco jurídico de protección.
Huacas, casonas, edificios son las primeras víctimas de la tensión del crecimiento urbano y económico. Foto: RPP.
- Existe un gran desconocimiento sobre la riqueza arquitectónica de la ciudad y del país, fuera de los clichés turísticos, entre autoridades, colegios y ciudadanos.

Al mismo tiempo, esta no es la única manera de presentar un diagnóstico del patrimonio en la ciudad.

El patrimonio desde su potencial

- El Perú uno de los seis países que son cuna de civilización el mundo (me pregunto cuántos somos conscientes de esto).

- Lima es una de las pocas ciudades que existen con arquitectura monumental de más de 4.000 años de antigüedad (y somos quizás la única que desconoce este hecho).

- Según el Atlas del Patrimonio Cultural, elaborado por el BID en 2012, de 11.700 sitios arqueológicos registrados en el país, Lima es la región con la mayor cantidad de ellos, (16% del total).

- En el mismo documento, del total de sitios históricos en el país, unos 4.700, Lima es la ciudad con la mayor cantidad de sitios: 1,252 inmuebles (26%).

- Es decir, Lima es la ciudad con la mayor riqueza arquitectónica del país.

- Según datos del ministerio de Cultura, en Lima existen 385 monumentos arqueológicos, 90% en el área urbana. De ese total unos 17 han avanzado en programas de puesta en valor.

El club de golf de San Isidro: se riega con aguas de un canal prehispánico, como el 80% de las áreas verdes públicas de Lima Centro.
Continuidad

A pesar de esos desafíos muy específicos de la ciudad de hoy, existen otros elementos que nos mantienen vinculados con el pasado y que apuntalan todavía la existencia de Lima. En otros post he dedicado más espacio a detallar estos elementos y ahora me refiero a uno:

- Canales de irrigación: la creación a lo largo de unos 3.000 años o más de un sistema de irrigación sofisticado (porque tomaba en cuenta los distintos grados de variación de la pendiente sobre la cuesta de Lima), permitió a su vez la creación de un valle artificial de 30.000 hectáreas donde antes era un terreno agreste y desértico.

Estos valles le dieron vida a la Lima prehispánica y a la del virreinato, que luego impuso al sistema de haciendas, que utilizaron esos canales. Pero además, según la Comisión de Regantes del río Surco, el 80% de las áreas verdes públicas de Lima centro, siguen siendo regadas por aguas que traen canales prehispánicos.

Más aquí.

Ciudad en formación 

¿Y qué hacemos con los datos anteriores? ¿Qué pasa con los problemas de infraestructura, qué pasa con la vulnerabilidad de sus monumentos, qué pasa con una ciudad desvinculada de su continuidad civilizatoria y milenaria?

Lo primero que se viene a la mente es que una ciudad así no tiene futuro. Los datos registrados en los diagnósticos anteriores, solo se agudizarán si las autoridades siguen tomando decisiones a espaldas de y sin considerar a los ciudadanos.

Lo que viene sucediendo hoy en la capital solo genera angustia urbana, tensión, fricciones divisivas, expectativas de solución. Y si las autoridades no dialogan y no escuchan, ¿qué queda? Su gente.

Como ha pasado con muchas de las grandes ciudades en los últimos 50 años, suele haber un momento de decir ‘basta, queremos una mejor ciudad’. Y eso es lo que está pasando en Lima en este momento. Son los más jóvenes los que están enarbolando esa bandera.

Jóvenes en la Plaza Bélgica: por una mejor ciudad.  Foto: Linda Velászquez.
“Las ciudades tienen la capacidad de darle algo a cada uno solo porque, y solo cuando, ellas son creadas por cada uno de sus ciudadanos” (Jane Jacobs)

Es lo que pasó en Amsterdam en los 60; en la Barcelona de los 70; el DF en los 80s; y en Bogotá y Medellín en los noventa. Ya sea por la acción de sus ciudadanos que salieron a protestar para exigir mejores vías para ciclistas y reducción de espacios para los autos, como fue en Amsterdam.

O porque aparecen alcaldes como Antanas Mockus en Bogotá con la visión de una ciudad más humana que transformó esa urbe, siempre surgen esos necesarios momentos de inflexión.

Ese es el momento cuando las ciudades despiertan, porque eso suele llevar a considerables mejoras en su gestión y provisión de calidad de vida para sus ciudadanos.
 
Diseño realizado por el Instituto Riva Agüero para su exhibición del mismo nombre.
Concepto Lima Milenaria

En este momento de inflexión, de formación de una nueva ciudad, de expresar el hartazgo de malas gestiones, es bueno tener en cuenta que no empezamos de cero. Que somos parte de un continuum cultural milenario y esta campaña hasta ahora:

- Ha creado una narrativa completa de la ciudad. La línea de tiempo se extendió.
- Por primera vez tenemos una lectura integrada e integradora.
- Se ofrecen códigos comunes que fortalecen el tejido social. Basado en los diferentes aportes culturales antes y después de 1535. Memoria.
- La información genera sentido de pertenencia y responsabilidad con la ciudad.
- Un sentido de orgullo que revitalice y potencie a sus habitantes.

“Si al hombre le quitamos la memoria, no le queda nada. Es un animal. Nosotros somos memoria, y la ciudad es la materialización de esa esencia humana”. (Enrique Ciriani)

Parte del camino en este momento lo estamos haciendo los ciudadanos. Buscando autoridades que escuchen, que dialoguen, que respondan.

Y ya para terminar, este viernes 29 de mayo un grupo de organizaciones profesionales realizará un primer debate ciudadano en el auditorio del Congreso. Es otro paso más en este camino que ya empezó. El ingreso es libre y están todos invitados (pero es necesaria la inscripción previa online).  Más información y ficha aquí.

miércoles, 20 de mayo de 2015

Lima, una historia de 4.000 años y una ciudad en formación

Plaza Bélgica, cuadra 2 de la Av. Arequipa, presentando Lima Milenaria una noche de mayo.
Alguien tenía que hacerlo y son los jóvenes los que están despertando a la ciudad. Su señal más evidente a la fecha ha sido tomar la Plaza Bélgica, en la cuadra 2 de la Av. Arequipa, so pretexto de rechazar el bypass del alcalde Luis Castañeda. Pero su mirada va más allá, lo que quieren es una mejor ciudad. Quién los cuestionaría.

Es por eso que acepté su invitación a hacer una presentación sobre la campaña Lima Milenaria. A lo largo del último mes ellos han estado organizando charlas y actividades culturales en torno al tema de ciudad, que se hacen en plena calle y donde participan asistentes, vecinos y peatones.

¿Pero qué tiene que ver Lima Milenaria con la ciudad hoy, o con el bypass? Eso traté de explicar el martes 19, y aquí hago un resumen de una parte de lo conversado esa noche. La próxima semana espero completar el material.

Incorporar el pasado prehispánico de Lima es una manera de formar ciudadanía.
Algo que suelo aclarar cuando hablo de la campaña es que Lima Milenaria:
  • no es un tema de arqueología, solamente
  • no es un tema de cultura, solamente
  • no es un tema del pasado
  • es, sobre todo, un tema de ciudad
  • por lo tanto, un tema de presente y de futuro
Y esa noche expliqué los dos ámbitos que alimentan este interés: el de lo simbólico y el de lo tangible. Al medio, como un canal prehispánico, discurre la continuidad que nos mantiene vinculados hoy con ese desarrollo y transformación del territorio de los últimos 4.500 años.

En esta primera parte me refiero al ámbito de lo simbólico, que desde mi perspectiva es clave en la formación de ciudadanía. Para eso me gusta parafrasear al historiador mexicano Edmundo O’Gorman, quien en los años 60 escribió un ensayo fundamental: “América, el continente inventado”.

Imaginarios inventados

Su tesis abreviada es que los europeos del siglo XVI al llegar a nuestro continente en realidad no entendieron, o no quisieron entender, la dimensión civilizatoria que ya existía. Por el contrario, asegura, describieron un continente que se ajustaba a sus prejuicios, fantasías o maneras de entender el nuevo territorio.

En consecuencia, dice O’Gorman, los latinoamericanos pasamos 400 años viéndonos a través de los ojos de los primeros europeos. Es por ello que para él lo necesario es acercarnos al continente real, y que seamos nosotros mismos los autores de nuestra propia percepción – algo que se ha venido haciendo en el último siglo.

La arcadia colonial, como la llamó Salazar Bondy, de un pasado virreinal idealizado.
Y la situación tiene un paralelo con Lima, a la que podríamos llamar la ciudad inventada. Porque durante más de cuatro siglos la lectura oficial fue la de un lugar que había empezado en 1535, ignorando todo el desarrollo anterior (de civilización, nada menos) y que había permitido la supervivencia de la ciudad virreinal.

Desde esta perspectiva, y en el contexto de una ciudad con un rostro mayoritariamente mestizo, se hacía necesario empezar a encontrar y a describir la ciudad real, la más completa.

Un espejo para la nueva Lima

Esta nueva Lima, con un nuevo perfil demográfico, no contaba con un referente simbólico unificador. No existía ningún elemento que diera cuenta de la diversidad cultural y de la riqueza ancestral, que se pudiera enarbolar desde la perspectiva de ciudad. Y por ende, de construcción de ciudadanía.

Para esos fines lo único que existía era la figura de Francisco Pizarro. Válida pero limitada y excluyente.

No hace falta más que mirar esta ciudad de nueve millones de personas para darnos cuenta que estamos todos desconectados. Compartimos un territorio pero no un proyecto de ciudad. Compartimos un espacio ancestral pero no una identidad. ¿Cómo se fortalece ese tejido social?

Ya es más de un mes que un grupo de jóvenes viene acampando como protesta y como búsqueda de una mejor ciudad.
No me cabe duda que la mejor manera de no repetir los errores del pasado es, para empezar, reconociéndolos. Y uno de ellos es admitir la historia de exclusión que ha significado Lima como ciudad y como capital.

Desde esta perspectiva, se pueden identificar dos grandes ejes simbólicos que han definido la dinámica y las relaciones en esta ciudad desde su fundación española.

Uno de ellos, que llamaría el eje de lo oficial-legítimo, estaba representado por una Lima blanca, hispana, europeizada, producto de su fundación española.

El otro eje estaría representado por lo marginal e ilegítimo, donde se incorporaba lo mestizo, lo indígena y todo el legado prehispánico de la ciudad.

Símbolos de reconocimiento

En este panorama, entonces, cómo crear ciudad cuando el eje considerado marginal era ahora el más visible y con un creciente poder.

En parte por eso era necesario que esta campaña buscara un reconocimiento oficial de ese desarrollo urbano prehispánico. Era una manera de empezar a tejer una narrativa más real y auténtica de la ciudad. Pero se trataba solo de un primer paso.

Esto se consiguió en enero de 2012, cuando la alcaldesa de entones, Susana Villarán, declaró a Lima oficialmente Ciudad Milenaria y Ciudad de Culturas. Se conseguía así un primer nivel de reconocimiento.

(La próxima semana: la ciudad y la campaña desde el ámbito de lo tangible)

Fotos del evento: Linda Velásquez